miércoles, 1 de julio de 2015

Yo copio, tú copias, él copia

Que no hay nada realmente nuevo bajo el sol ya lo sabemos todos. Pero así y todo, el placer de todo artista es la creación, y no la copia.

En esta nota te invito a reflexionar qué te pasa a ti como creador/a a la hora de trabajar con novias, qué diferencias crees que hay entre inspirarse y copiar, y qué decisión tomas cuando una novia viene con una foto y dice, por ejemplo, "quiero que me hagas este vestido".



Recientemente di con una Fanpage que se llama Marcas que copian, de dos diseñadoras que se cansaron de que en nuestro país (Argentina) las marcas copien literalmente, vendan a precios exorbitantes y encima y además se den aires de "originales".

El arte de copiar

Ya sabemos que hay muchas marcas que han nacido con el objetivo de "democratizar la moda" y hacer más accesibles a todo el mundo los modelos de alta gama. Ni Zara ni H&M saldrían a decir que son originales o en qué se inspiran sus diseñadores.

Es vox populi que se dedican a copiar a primeras marcas en un tiempo récord y a vender a precios infinitamente menores. Su habilidad no es la originalidad sino la velocidad con la que "bajan" una prenda de la pasarela y la llevan al local. Ya son parte del sistema de la moda en sí mismo. Y los consumidores, agradecidos.

Kenzo y Zara. Foto de http://feal.tapestry.co.uk

De hecho, las grandes marcas ya lo tienen más que asumido. Cito a Olivier Rousteing, director creativo de Balmain (a través de La Nación): "Me parece tan genial como necesario. De verdad me encanta ver en Zara algunas de mis prendas mezcladas junto a Céline y Proenza. Creo que es de genios. ¡Es mejor incluso que lo que yo hago! El estilismo, las historias... Siempre me fijo en sus vidrieras y me encanta cómo lo hacen. Van rápido, tienen un gran sentido estético y saben qué seleccionar de cada diseñador".

Entonces ¿de qué nos quejamos?

Básicamente, lo que más molesta es la mentira y el engaño. Que una diseñadora muestre su inspiration board cuando en realidad es un collage de los modelos que van a copiar de otras marcas. Que sean tan insolentes que hasta se mezclen con los llamados diseñadores de autor y que quieran subir con ellos a la pasarela. Molesta que no llamen a las cosas por su nombre. 

Inspiración y tendencias 

Los periodistas trabajamos mostrando tendencias no solo para el público sino para otros creadores. Y es que salvo casos excepcionales, para poder vender, todos necesitamos estar pendientes de las tendencias y tener nuestra faceta "comercial" si queremos tener una empresa rentable.


Foto: Angela Higgins Photography

Por si alguien tiene alguna duda, inspirarse no es copiar. Y estar pendiente de las tendencias, tampoco. Un claro ejemplo: se vienen los vestidos de novia estampados. Entonces elijo una tela que me guste y hago un vestido de novia con flores. Podrán decirme que hago lo que todo el mundo, pero no podrán acusarme de plagio.

Si quieres leer más sobre este tema: ¿Para qué sirven las tendencias?

El sector novias

Y ahora vamos al tema que nos toca más de cerca. Creo que en nuestro país (Argentina) hay diseñadores/as con una personalidad muy marcada. Pero pocos/as son las que saben mantener su personalidad a través del tiempo sin hacer siempre lo mismo.  O sea, nos cuesta incorporar tendencias en pos de no perder identidad. 

Y lo que sucede que en lugar de copiar, caen en la autocopia. Y temporada tras temporada vemos vestidos muy parecidos a los que ya vimos.

Y están también los que copian descaradamente, pero de esos no vale la pena ni hablar.

Hazme este vestido

Una clienta, cursando uno de mis seminarios, me planteaba la desilusión que sentía cuando llegaba una novia con una foto para que se lo copiara. ¿Dónde queda mi creatividad?, me decía.

Creo que en nuestro sector, se da una situación muy particular: trabajamos con cada clienta en particular. Obviamente que no me parece bien lanzar una colección y proponer como propio un vestido copiado. 

Pero si una clienta trae un sueño por cumplir en una foto, no me parece terrible ocupar el lugar del artesano o modista en lugar del creador y el intentar que su sueño se haga realidad.  Bajar del pedestal del ego y convertirse por un rato en hada madrina no está mal.

Por otra parte, estará en nosotros como creativos realizar retoques, ajustes o correcciones que mejoren el vestido según las características de nuestras clientas. Lo mismo vale para peinados, maquillajes, zapatos o decoración.

Obviamente que cada uno decidirá si está dispuesto a hacerlo, si necesita o no acceder a estos pedidos o no comercialmente hablando, si quiere luego publicar las fotos  o mantenerlas en secreto.

Y a ti, ¿qué te pasa por la cabeza cuando una novia te pide que copies?

Y no olvides que sigo trabajando de forma privada con muchos profesionales que quieren mejorar sus servicios y conseguir más clientas. Escríbeme a noviasconestilo@gmail.com

¡Nos vemos!

Lic. Carolina Ryan
Directora

martes, 23 de junio de 2015

Vocación de servicio y tu clienta ideal

Ayer leía una nota en La Nación en donde Natalia Antolín decía de su trabajo con novias: "Les hacemos su regalo de bienvenida, con su bata personaliza, portaligas, maquillajes y cosas que la acompañen. La novia que viene a mi local quiere comerse la fiesta, quiere ser la reina y que su marido tenga los ojos puestos en ella. Es sexy y femenina, y quiere bailar y divertirse en su noche".

Y pensaba entonces que a todos los que trabajamos con novias nos gustaría recibir a nuestras clientas con mil y un detalles y regalos.  Tener un atelier suntuoso para que se sienta una reina. Mimarla. Y también pensaba que los profesionales que capacito muchas veces no cuentan con la infraestructura o el presupuesto para lograr este efecto WOW. Y los sueños de grandeza quedan, justamente, en sueños.

Rue De Seine Wedding Dresses

Y siempre cuento la misma anécdota. Cuando iba a casarme fui a una de las boutiques más caras y renombradas de Buenos Aires. De hecho, ahí me cotizaron el vestido más costoso de todos los que vi. Tuve que esperar una hora, a pesar de que tenía una cita previa, sin que me dieran ninguna explicación. Me atendió una asistente que me preguntó que vestido quería probarme. No me dieron zapatos que me ayudaran con lo larguísimo del vestido de pasarela. El cierre estaba roto. Tuve que sostener yo el vestido con una mano y así verme al espejo como pude. No me ayudaron ni con una alfiler de gancho. Y después me dijeron que solo podía probarme un vestido, que si quería probarme otro, tenía que pedir otra cita.

Huí espantada. Y no por el precio. Por el maltrato y la desconsideracion.

Yo entiendo que hay diseñadores que no son para todo el mundo y que no quieren perder tiempo con novias que no pueden pagar lo que cuestan sus diseños. No hay más que avisar por teléfono cuando llaman en qué rangos están sus vestidos y cuáles son sus criterios de prueba. En incluso cobrar las pruebas. Esa es la manera respetuosa de seleccionar clientas.

Claire Pettibone Flagship Bridal Salon

Por otra parte, en esa misma búsqueda del  vestido soñado, fui a probarme vestidos usados a Novias al Garage. Que dicho sea de paso, no me pagan ninguna comisión por contar esto ni son clientas mías, porque esto lo cuento de pura gratitud y para que los profesionales que capacito tengan esta historia como ejemplo. Las chicas que me atendieron me probaron todos los vestidos que quise, me acomodaron al cuerpo todos y cada uno. Fueron amables y cariñosas. El lugar no era tan bonito como ahora, y hasta me cobraron la entrevista. Pero sobraba vocación de servicio. No compré mi vestido ahí porque no encontré lo que buscaba. Pero las recomendé en ese momento y las sigo recomendando.

A veces no son las grandes cosas las que hacen que una novia se sienta a gusto y mimada. Como todo en esta vida, es cuestión de mirar al otro y preguntarme y preguntarle qué necesita. Más allá del vestido, del maquillaje, del peinado.

A veces es un café, a veces una oreja que escucha. A veces solo es tiempo y una prueba más que la que teníamos pensada.  Por eso es tan importante que sepas quién es tu clienta, qué valora, qué necesita. Y si no lo sabes, es hora de que empieces a preguntar.

 Fleur de Lis Bridal Boutique

Y vuelvo a la nota de Natalia Antolín. Tiene super claro qué quiere la novia que busca sus vestidos. ¿Puedes tu definir tu clienta ideal con tanta claridad? Si no puedes, es momento de repensar qué es lo que puedes dar como profesional, qué es lo que te hace diferente, y quién es esa mujer que está dispuesta a pagarlo.

Porque todo está enlazado. Por más buenas intenciones que tengas, si tú le ofreces almendras a alguien que quiere nueces, no importa cuan buenas sean tus almendras. Y no querrá pagar lo que valen, por más que sean almendras excelentes, ¡porque quiere nueces!  Y tu sentirás que tienes el mejor servicio/producto del mundo pero que no es valorado y que las novias no pagan lo que mereces.  El punto es que no estás atrayendo a tu clienta ideal.

Podríamos, entonces sacar dos muy buenas conclusiones de todo lo que hemos reflexionado. La primera es que ningún brillo ni lujo reemplaza el gesto amable de quién se interesa por el otro sinceramente y está dispuesto a ofrecer lo que necesita. No esperes a tener mucho presupuesto para mimar a tus clientas. Ellas lo están esperando en las pequeñas cosas.

Y la segunda, es que si tú no conoces a tu clienta ideal, no importará cuanto te esfuerces, quienes lleguen a ti no valorarán tu esfuerzo ni querrán pagar lo que verdaderamente vales.

No dejes de escribirme a noviasconestilo@gmail.com si quieres saber cómo conseguir más clientas. Continuo capacitando de forma online a profesionales de todo el mundo que quieren crecer y dar mejores servicios a sus clientas.

¡Nos vemos!

Lic. Carolina Ryan
Directora

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